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09 febrero 2017

12 abril 2014

Se mezclan en el aire.



Mixta sobre tela 120 x 120
Cuerpo a la vista
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.
Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Octavio Paz 

24 enero 2014

André Derain







André Derain

(Chatou, 1880 - Garches, 1954) Pintor francés.




Charing Cross Bridge


   Pintor francés representante de varios movimientos artísticos de vanguardia a comienzos del siglo XX. Nació en Chatou, cerca de París, y abandonó los estudios de ingeniería para dedicarse a la carrera artística. En 1905, junto con Maurice de Vlaminck y Henri Matisse, formó parte de los fauvistas (del francés, fieras salvajes), llamados así por los colores atrevidos e irreales que utilizaban y que resultaban bastante chocantes para los críticos de aquella época. La mayor parte de las obras de ese periodo son paisajes campestres y urbanos, como Puente de Londres (1906, Museo de Arte Moderno, Nueva York), y muestran las típicas características del fauvismo, colores puros (a menudo aplicados sobre el lienzo directamente con el tubo), pinceladas irregulares, composición delirante y despreocupación por la perspectiva o la representación realista. Después de 1908 comenzó a experimentar con otros estilos. La influencia de Paul Cézanne le llevó a una tendencia de colorido más sosegado y a un mayor control en sus composiciones. Su gran obra Los bañistas (1908, Galería Narodni, Praga) supone un intento de combinar las innovaciones de pintores anteriores, como Claude Monet y Cézanne, en una síntesis global. En 1910 produjo obras geométricas, de influencia cubista como El puente viejo de Cagnes (Galería Nacional, Washington). Sus últimas obras, posteriores a 1912, muestran la influencia de muchos estilos diversos, desde el arte francés clásico a la escultura africana, y una tendencia cada vez mayor hacia lo tradicional, caracterizada por un cambio en el colorido y una técnica extremadamente elaborada. De esta etapa de madurez destaca Mesa de cocina (1924, Museo del Louvre, París). También hizo grabados en plancha de madera para ilustrar libros y en 1919, realizó escenografías para los ballets rusos de Sergei Diaguilev.  © M.E.


Casas del Parlamento


 Puente sobre el Riou


El puente de Waterloo 

El puente de Waterloo pertenece a una serie pintada en Londres por encargo del marchante Ambroise Vollard. Derain, entusiasmado por la atmósfera de la capital británica, realizó una interpretación fauvista de las orillas del Támesis que años antes habían pintado Turner y Monet. El motivo pictórico es el puente de Waterloo, captado desde Victoria Embankment, en color azul brillante, cuyo trazado horizontal sirve de línea de horizonte de la composición. Los colores puros aplicados con una técnica puntillista dan a la superficie un aspecto de mosaico. Los azules y amarillos de los luminosos paisajes de Collioure son ahora sustituidos por tonalidades más frías, más adecuadas al clima londinense. La explosión de verdes, azules y morados es todo un manifiesto de la idea fauve de la violencia expresiva del color.


London bridge


 El puente de Charing Cross

12 noviembre 2013

Todo cuanto sueño


"Todo cuanto sueño"



Puedo asegurar que al escribir

estas palabras mojé los dedos en el mar,

busqué la sonrisa en dominio del viento,

solicité la constancia del notario de la lectura.

Queda un rastro de aire y un puente de agua.

Dejo los versos aquí, sobre la hierba,
en la certeza de un mundo distinto
donde eres parte importante
del milagro,
la melodía de la esperanza.

Pedro Enriquez

28 junio 2013

Qué hago aquí



Qué hago aquí

No sé si el mundo ha mentido
Yo he mentido
Yo no sé si el mundo ha conspirado contra el amor
Yo he conspirado contra el amor
El clima de tortura no constituye ningún consuelo
Yo he torturado
Aunque no hubiera existido la nube en forma de hongo
habría odiado
Escuchadme
Yo habría hecho las mismas cosas
aunque no existiera la muerte
Me niego a que se me sujete como a un borracho
bajo el frío grifo de los hechos
Yo rechazo la coartada universal
Como un ninfomaníaco que ata a un millar
en una extraña hermandad
Yo espero
a que cada uno de vosotros confiese

 Leonard Cohen

07 junio 2013

Mística primavera





8 DE JUNIO



Mística primavera


Nací el 8 de junio.
Toda la luz se derramó en mi sangre,

pero hace tiempo que no encuentro
ni la luz ni mi sangre.

Pensé que era mejor poner mi vida
muy lejos de las cosas que he querido,
muy lejos de las cosas de este mundo,
muy lejos de tu amor, que ha sido el mundo.

Me fui fuera de ti
para poder volver un día
curado de la bestia que me ocupa.
Pero la bestia se ha hecho grande,
tan grande como puede hacerse un hombre,
y vamos los dos juntos de la mano
camino de la muerte:
                                 ¡si me vieras!,
los ojos que quisiste son agujas
clavadas hacia dentro.

Soy uno de esos hombres que desguaza
las flores con sus botas de jinete.
Consumo polen ácido,
comulgo reno crudo, escupo arcilla.
Me digo con palabras que les lamen
los ojos cancerosas a los ciegos.

Confieso que he bebido cera hirviente

tratando de sellar todas mis puertas.

A veces, si mi bestia se ha dormido,
planeo una manera de escaparme:
me visto un traje nuevo, me anudo una corbata,
mas, vueltos al espejo mis dos ojos,
descubro que me mira un hombre muerto.

Y entonces, inhumano, desterrado,
retorno al colchón sucio de mi siglo
y cumplo un año más lejos de todo.

No he vuelto a escuchar luz.
No he vuelto a besar pulso.
Me alumbran y devoran la garganta
estrellas tan brillantes que son negras.

Mas dejo testimonio de que todas
las noches de mi vida he pronunciado
tu nombre con gemidos animales.
Tan fuerte te he llamado que no existe
frontera entre el aullido y mi persona.

Quizá sólo fui alguien un instante
del 8 de aquel junio de aquel año,
lo mismo que son hombres los que lloran
y dejan de existir los que no aman.

 Antonio Praena

 Premio Nacional de Poesía José Hierro

11 enero 2013

Ingravido

iIngravido



Manos:
Extensión de mi
cerebro que
te pellizca los labios y
las piernas,
los sueños y
las pestañas
(y que te levantan
del sofá para
que bailes conmigo
mientras tú te ríes
a carcajadas).

Manos:
río por el que
resbalan mis venas
hasta convertirse
en versos y
en círculos,
en masa de pan y
en uñas
(esas que te arañan
la razón y
la espalda).

Manos:
tráfico de tendones
que recorren
tu autovía de
sudor y piel,
que te viajan sin
freno desde los
pezones hasta  
los pies
 (y que me
circulan agonizante
por mi deseo
cuando tú
no estás
a mi lado)



           Yolanda Saenz Tejada 

            YVazquezdemimadre





05 octubre 2012

Reposo

No olvides la primavera 


Reposo

Una tristeza del tamaño de un pájaro.

Un aro limpio, una oquedad, un siglo.

Este pasar despacio sin sonido,
esperando el gemido de lo oscuro.
Oh tú, mármol de carne soberana.
Resplandor que traspasas los encantos,
partiendo en dos la piedra derribada.
Oh sangre, oh sangre, oh ese reloj que pulsa
los cardos cuando crecen, cuando arañan
las gargantas partidas por el beso.

Oh esa luz sin espinas que acaricia

la postrer ignorancia que es la muerte.




Vicente Aleixandre