Mostrando entradas con la etiqueta Octavio Paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Octavio Paz. Mostrar todas las entradas

17 noviembre 2014

Puro y solo



ÉXODO

Abrió la tierra con las manos.
De su pecho brotaron
aromas de pan mustio,
sangre amarilla de un relámpago”.

Con vientres de viva cal
engendran las aceras
marionetas de carne muerta,
sueños que se desgranan.

Largas columnas de cuerpos robotizados
regresan a sus moradas;
les llama con voz metálica
el guardián que recluye las almas.

En la distancia
yacen los planetas.
Son en el infinito sus cuerpos
mariposas de niebla.

Hay seres perdidos bajo el suelo,
caudalosos ríos de humo negro.
El silencio brota de la nada;
navega sin rumbo la soledad del agua.

Cómo serán los sueños de los pájaros,
de los ángeles de piedra.  


Marcos Jiménez León  
blog de Marcos



12 abril 2014

Se mezclan en el aire.



Mixta sobre tela 120 x 120
Cuerpo a la vista
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
Tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.
Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Octavio Paz