28 febrero 2011

Tras la hierba

Tras la hierba 116 x 116



Instrucciones para llorar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

FIN


Julio Cortázar

8 comentarios:

Kenneth Larsson dijo...

This is just beautiful! I really like the colours!

Have a nice day! :-)

MTeresa dijo...

Muy bueno,
es que Cortázar...

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Mmmmm, vegetación llorando o llorada o llorante....

Un abrazo
Marian

Balamgo dijo...

Que se haga el silencio:" habla Cortazar..."

Magnífico blog¡
Saludos.

L.N.J. dijo...

No sabía que había instrucciones para llorar, mi para reírse tampoco. Aunque sí es verdad que he leído un poco sobre el tema y resulta curioso. Las instrucciones en los dos casos suelen ser un poco extrañas, ya que son maneras tan naturales de expresar lo que sentimos, que si le añadimos normas, rompe con todo instinto primitivo de poder expresarnos de manera natural.
Pero creo que tu texto, Julio, si no me equivoco, está escrito con cierta ironía, donde le das ese punto de ingenuidad a un llanto que al durar tres minutos está cronometrado para ciertos concursos que nos pueden sacar más de una sonrisa.
Me has recordado ese estado de sensibilidad o sensiblería, donde hay que diferenciar muy bien una cosa de la otra y saber elegir con gran acierto lo que más nos conviene. Llorar no está mal, pero reír me gusta más. Y a veces, cuando río demasiado, se me saltan las lágrimas...
Lo que dices de los niños tiene su explicación. Pero no quiero extenderme más que tu texto, por su puesto tan ameno y entretenido.

Felicidades, ha sido un rato agradable.

¿Llora esa hierba que Andrés nos muestra?

Es precioso el cuadro,
besos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Qué tesoros mágicos se esconden tras la hierba, llenos de color, misteriosos, casi eléctricos.

Me desarmaste con Cortázar, Andrés. Lo adoro. Estas instrucciones como todas sus historias de cronopios y de famas son geniales.

Un besazo kilométrico, artista.

Pedro López Ávila dijo...

Andrés ¡Qué maravilla! En cada cuadro tuyo germina la emoción. es un deleite, amigo. A ver quíén se atreve, con esa valentía que te caracteriza, a manejar esos colores.

Rebecca dijo...

hola Andrés,
creo que el que llora, llora con el alma, con el corazón. Por eso mi llanto no tienes indicaciones, cuando lloro es de tristeza o de alegría, y simplemente lloro.


un abrazo, Andrés.
Da gusto venir de veras a tu blog. Este color es tan fascinante, que deleita mucho.

un fuerte abrazo^^