12 marzo 2010

III LA CAMARA OSCURA-Diario de un cuadro



LA CÁMARA OSCURA.

Si uno comienza a tirar del hilo descubre que las mejores obras de arte de la historia han sido, son y serán creadas en los estudios.
Parecería, poco menos que imposible, a menos que fuéramos eternos, que un pintor pudiera tener el don de estar horas y horas delante del objeto que quiere representar si no fuera por la ayuda de herramientas, que han sido claves en la historia del arte pictórico.
Hoy, Andrés, voy a iniciarme en esta aventura del cuadro que me estás pintando, comentando la importante aportación que supuso el descubrimiento de la cámara oscura.
“digo que si frente a un edificio o cualquier espacio abierto, iluminado por el sol, tiene una vivienda frente al mismo, y que en la fachada que se enfrenta al sol se hace una abertura redonda y pequeña, todos los objetos iluminados proyectarán sus imágenes a través de ese orificio y serán visibles dentro de la vivienda sobre la pared opuesta, que deberá ser blanca y allí estarán invertidos”. Leonardo Da Vinci (1452-1519).
Ya Aristóteles observó que los elementos constitutivos de la luz se trasladaban de los objetos al ojo del observador con un movimiento ondulatorio y para demostrar su teoría construyó la primera cámara oscura de la que se tiene conocimiento.
La cámara oscura renacentista tenía las dimensiones de una habitación, cuya única fuente de luz era un minúsculo orificio en una de las paredes.
Con posterioridad (S. XVI), al diminuto orificio se le antepuso una lupa y con ella se obtuvo mayor nitidez y luminosidad en la imagen: Era la semilla que germinaría, tras dilatadas experimentaciones, en la primera fotografía conservada de la historia que data en 1827.
Desde este año hasta la actualidad el avance de las nuevas tecnologías ha sido rabiosamente vertiginoso, de las cuales no es ajeno Andrés Rueda, como hombre de nuestro tiempo,
Reinventándose así mismo diariamente, con los inimaginables recursos que le proporciona el avance científico para pintar sus cuadros, además de la realidad material de sus pigmentos, pero siempre en la búsqueda de una misteriosa luz y color, que está, pero los demás no alcanzamos a ver, para conseguir efectos que parecen alimentar la savia, el aire o la humedad de sus paisajes.
No es, por tanto, el caprichoso deseo de poseer un cuadro del amigo Andrés lo que me guía a hacerle este encargo, sino el dejarme vagar entre sueños, contemplando en todo su esplendor el misterio desde mi casa.
Adelante compañero.
Pedro López Ávila



Hoy sigo dando el fondo , con geles densos teñidos de grisáceos, azulados, ya empiezan a salir texturas irregulares que voy buscando.

3 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Qué interesante Andrés... gracias por compartir.

Un beso.

Leni dijo...

Seguro que lo consigues.
Yo siempre he pensado (puedo estar equivocada) que para mirar ciertas cosas, como la Alhambra , hay que hacerlo como si fuera un encaje...
Una blonda por donde en cada uno de sus orificios entra la luz para crear nuebas formas.

Muy buenos los colores.
La plata del cielo en la nieve...

Un beso

Javier dijo...

Lo que puede resultar curioso es el hecho de que quien mira la cámara oscura es, precisamente, otra cámara oscura. El ojo.

Un saludo y mi felicitación por tu trabajo.