25 junio 2011

Flores sin mal II

ANITA 75 X 150

Perteneciente a la colección, que se expondrá en galería Laura Marquez MADRID


Una forma de amarte

Una forma de amarte,
ya resuelta la terrible espesura,
es no contemplar tu semblante
y decir que tu nombre
es el tiempo de una tarde cualquiera,
una historia convulsa de ausencias,
un vértigo de amor traspasado.

Cuando todo ha sucedido
ojalá que sólo sea cierto
el silencio de la tierra.
Como si el tiempo no esperara
vengo a pedirte urgentemente que vuelvas,
que sin ti nada es igual,
que todo es ayer,

porque alguien como tú,
libre como la verdad en sí misma,
con sólo tu presencia justificas la esperanza
que sostiene mi único poema.

Jesús Amaya


11 junio 2011

Crepusculo en la mañana

Crepusculo en la mañana 116 x116

AMANECIDA

El mundo se despereza tras los cristales.

Se ofrece la mañana en su luz desplegada,

una luz que inunda de rubores

los perfiles líquidos donde se refleja

como una niña tímida,

como una dama avergonzada.

Sólo el trino de los pájaros rompe el silencio

en la extensión palpitante que alcanzan los ojos.

Más allá, sobre la cumbre de los montes presentidos,

la vista se detiene y se pregunta

sobre los paisajes ocultos y apartados

que esconden tras su contorno a medias.

El verde se derramará en las colinas,

trenzará árboles frutales con mediterránea querencia

y precipitará la alegría ineludible.

Respiro hondo y olvido los sombríos cauces interiores.

La eternidad me ha sido concedida en un segundo.

Isabel Martinéz Baquero


28 mayo 2011

Flotando


Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.

Arthur Schopenhauer


POEMA A MI MADRE

Madre, te siento en el límite del mundo,

caminar de Tierra y Mujer,

palabras plurales que me dejan desplegarme

en la fuerza de la hoja en blanco,

tan poderosa en nuestros silencios,

tan fértil en cada nudo por deshacer.

Nos hablamos en nuestra distancia,

mi inquietud y tu impaciencia

dibujan un paisaje, a veces abrupto,

pero siempre tan interesante

sabiéndonos parte del juego.

A veces, soy arista y tú, como Gea

el gran centro que domina el universo

desde la cumbre de la montaña

como los soldados templarios,

implacable.

Entonces, ambas queremos ser

el as de oros para fugarnos con

nuestro triunfo.

Y de nuevo la separación

con tanto amor por decir.

Sintiendo tu voz te busco, madre,

desde la sangre que palpita en mí.

Te busco en los versos.

Tendida en el umbral de tu nombre

caigo en vertical por tu piel

y le entrego al poema esta mujer.

Alondra, madre, de aire desnudo

para poder amar.

Mónica López Bordón

http://www.monicalopezbordon.com

25 mayo 2011

Reflejo oculto

Reflejo oculto 100 x 50

La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.

Arthur Schopenhauer


COMO RAYOS QUE PARTEN AL DESTIERRO

Estaban sentados a la orilla del río,
ya no existían ni los minutos,
ni el reloj, ni el tiempo.
Alguien llega.
Él sigue dibujando un paisaje lleno de muertos,
se va quedando solo,
la luna, llena de silencio,
se esconde entre las estrellas.
Pasan los días
y las rosas, como truenos,
se deshacen en pétalos azules,
amarillos, rojos…para que el mundo no se detenga.
Con lento gemir y temblando en el bosque negro
descubren los mapas del destierro
desde el filo de la niebla, tan espesa
que borra de las pupilas la mirada que permite
avanzar por la tierra desvelada de la existencia.
Las muertes, como rayos que parten al destierro,
preparan su equipaje.
Caminan fugaces y eternas sin destino,
levantan su voz y con una gran sombra
pasan la suma de las vidas ante sus ojos vacíos de luz.

Mónica López Bordón

09 mayo 2011

Flores sin mal


El primer retrato, de una serie que se expondrán, en la Galería Laura Márquez.
Octubre 2011 Madrid



Retrato de Laura Márquez 80 x 60


La moda se pasa de moda, el estilo jamás.

Gabrielle Coco Chanel

He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.

Teresa de
Ávila

1515-1582. Escritora mística española.



Rojo y oro 115 x 29

Un aroma.
Cierro los ojos, y entre los colores de mi sueño surge la evocación de una mujer.
Esa mujer que se confunde entre las brumas del recuerdo...
Y una flor.
¿O es ese búcaro que recoge en una gavilla florida todos los sentimientos que ofrece una sensación?
Andrés, lo ha conseguido de nuevo.
Ha conseguido que la belleza natural de las flores se refleje en el sentimiento entrevisto que nos produce la presencia de un ramo de flores.
La Femme. Toujour la femme… ¡Et les Fleures!
Nuestras mujeres… Nuestras flores…
Fundidas y confundidas en la femineidad sin feminismo. En la sensualidad sin erotismo. En la belleza velada a nuestra vista para provocar nuestra imaginación.
Las flores, como objetos bellos.
La mujer, como objetivo de belleza.
Reflejo unas de las otras.
Complementadas en nuestra mente y complementos de nuestro Ser.
¿Quién podría imaginar su existencia sin la esencia de una mujer o el aroma de una flor?
Desde luego, Andrés Rueda no.
No hay más que recorrer su extensa obra para ver en sus colores el reflejo de la luz que las flores y las mujeres, las mujeres y las flores han representado en cada momento de su vida.
Ahora, ha llegado el momento de dejar fluir esos sentimientos que afloran con el embrujo de su entorno, donde, las flores y las mujeres, las mujeres y las flores tienen una personalidad que se hace patente a través de sus trazos. Unas veces etéreos, otras contundentes para ser la expresión de su alma atormentada por la belleza.
Mujeres y búcaros. Flores y retratos. Rotundos o insinuados.
Así es el alma de Rueda.
En femenino.

Miguel Ángel Júdez Antón.

29 abril 2011

El sentido de la vida

Gatito


Hay que darle un sentido a la vida, por el hecho mismo de que carece de sentido.

Henry Miller






Retrato de mujer




Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.



Gonzalo Rojas