22 agosto 2010

Morí por la Belleza

Mañana de brumas Venecianas 116 x 100

Morí por la Belleza


Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo-
Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo -por la Verdad- Las dos son una-
Somos Hermanos -dijo-
Y así, como Parientes, reunidos una Noche-
Hablamos de un cuarto a otro-
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios-
y cubrió -nuestros nombres-


Emily Dickinson

11 comentarios:

Meri Pas Blanquer dijo...

Hermoso conjunto con la poetisa Dickinson siempre muriendo, persiguiendo belleza.

Si pudiera ver tu obra de arte con esos azules melancólicos, sabría lo que buscaba.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Un cuadro magnífico, Andrés. Atesora belleza y verdad, como el delicioso poema de E. Dickinson.
Un abrazo.

Paco Sales dijo...

Bellas palabras amigo Andrés, morir por belleza? o morir de amor? cual de la dos eligirias, una barzo amigo Andrés

Paloma Corrales dijo...

Siempre encuentras la poesía que intensifica tu obra y viceversa. Precioso.

Besos, muchos.

azul dijo...

Bello y verdadero.

Carmela dijo...

La belleza y la verdad son hermanos?
Pienso que no siempre es así.
Pero aquí lo son, tus palabras y pintura.
Un biquiño.

campoazul dijo...

Verdaderamente bello lo que leo y veo. Si, belleza y verdad van de la mano..., solo han de encontrarse como lo han hecho aquí.

Besitos.

Elsa Tenca Mariani dijo...

Tus azules me transportan...
Gracias por Emily.

La belleza lleva implícita la ética

ABRAZO:
ELSA

Javier dijo...

Puede que ambas, belleza y verdad, compartan espacios comunes. Pero presiento que la primera es más musical y la segunda más filosófica. No sé si es oportuno morir por ambas o no, pero seguro que de serlo Venecia constituiría el marco más propicio para ello y tu cuadro una hermosa y tierna mirada a tan excepcional escena.

Un admirado saludo.

L.N.J. dijo...

Un cuadro lleno de profundidades y un poema sobresaliente.
¿Qué quieres que te diga?, a veces las palabras sobran. Ya están dichas.

Besos.

Liz dijo...

Morí por la belleza de Venecia,por su misterio y por tu obra,con la de Emily.Conjunción perfecta!Abrazo.
Liz