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12 enero 2017

Flores emergentes


El arte debe ser una expresión de amor o no es nada.-Marc Chagall.
El arte nos permite encontrarnos y perdernos al mismo tiempo.-Thomas Merton.
Aprende las reglas como un profesional, para que puedas romperlas como un artista.-Pablo Picasso.

21 septiembre 2012

Un Otoño y una Primavera


Un Otoño 40 x 40



OLA DE LUZ

Como una ola de luz
me ha llegado tu abrazo.

Ha limpiado mi estancia,
suavizado mis rocas.

Como una ola marina
salpicada de blanco.


Una Primavera 40 x 40


CÁLIDA TREGUA

Pintemos un arco iris
y brindemos jubilosos
con nuestras sangres
de fuego
por la victoria
de irle cercando
el camino a la muerte.

Mirémonos hasta el fondo
y que los ojos expresen
lo que apenas cabe en las palabras;
vistamos dulcemente
de ocre y azul la intensidad.

Acunemos las lenguas
en un horizonte confiado
y consumamos hasta el último sorbo
este sueño en pie
de existencia compartida.

Isabel Martínez Barquero




es


23 enero 2012

Sombras desde la esencia


La exactitud no es verdad.
Henri Matisse

Sombras desde la esencia 90 x90
http://www.andresrueda.com

HISTORIAS DE LA LLUVIA

Hace tiempo

existían cultivos en las nubes.

Oscuras cigarras

incendiaron la siembra.

Las cenizas cubrieron los caminos.

Hace tiempo,

el hombre construyó relojes bajo las raíces,

quiso escuchar los latidos de los gusanos.

Hace tiempo,

un tiempo lejano, los enamorados

dibujaban caricias en el agua.

El arco iris

aparecía tras las ventanas

para contar historias de la lluvia.

Historias

de cuando el hombre era árbol.

Y también pájaro.

Marcos Jiménez León




18 julio 2011

Flores sin mal III

Nuria 100 x 73


Es un hecho que te amo
en las supersticiones cotidianas
para reconciliarme con los versos
iguales a la cosas,
en la vid que se yergue ajena a su destino,
sin justificaciones,
con la insistencia de un cauce sin agua.

Camino sin zapatos,
recojo las palabras mojadas de tristeza,
las visto guerrilleras de los días
y sigilosamente
deposito una a una en tu ventana,
para pintar de rojo
tu nostalgia de calle solitaria.

Es un hecho, ¡sí!, te amo
como la lenta luz
que llega con la noche repentina
y refulge expectante,
lo saben mis caderas que tiemblan obstinadas
y lo sabe mi voz al pronunciarte
en los silencios ásperos.


Paloma Corrales




http://alcobaparalela.blogspot.com

28 mayo 2011

Flotando


Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.

Arthur Schopenhauer


POEMA A MI MADRE

Madre, te siento en el límite del mundo,

caminar de Tierra y Mujer,

palabras plurales que me dejan desplegarme

en la fuerza de la hoja en blanco,

tan poderosa en nuestros silencios,

tan fértil en cada nudo por deshacer.

Nos hablamos en nuestra distancia,

mi inquietud y tu impaciencia

dibujan un paisaje, a veces abrupto,

pero siempre tan interesante

sabiéndonos parte del juego.

A veces, soy arista y tú, como Gea

el gran centro que domina el universo

desde la cumbre de la montaña

como los soldados templarios,

implacable.

Entonces, ambas queremos ser

el as de oros para fugarnos con

nuestro triunfo.

Y de nuevo la separación

con tanto amor por decir.

Sintiendo tu voz te busco, madre,

desde la sangre que palpita en mí.

Te busco en los versos.

Tendida en el umbral de tu nombre

caigo en vertical por tu piel

y le entrego al poema esta mujer.

Alondra, madre, de aire desnudo

para poder amar.

Mónica López Bordón

http://www.monicalopezbordon.com

29 abril 2011

El sentido de la vida

Gatito


Hay que darle un sentido a la vida, por el hecho mismo de que carece de sentido.

Henry Miller






Retrato de mujer




Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.



Gonzalo Rojas


02 abril 2011

Paisaje con torre

Encargo, del amigo y coleccionista de mi obra Ángel de Celis. 120 x 90 Vista aérea de su pueblo natal,Fontecha de la peña, Palencia
EL PAISAJE DE TORRE VAL
1. El día "Qué descansada vida, la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido". La tarde se alarga en Torre Val. Un sol carente de malicia sobre un cielo purísimo y uniformemente azul contempla el camino mientras ilumina con maestría cada rincón de este bello paisaje. Parece que siempre haya sido así. Aquel lagarto, el vuelo de las mariposas, el zumbido de las moscas, el caminar lento de las hormigas, el trinar de los pájaros están aquí para corroborarlo. La tela de araña entre las piedras parece indicar lo inmutable de este lugar. El hombre también tiene derecho a este paisaje, pero desde el interior de cada piedra, de cada árbol, de cada hierba hay algo que avisa, algo que grita contra el poder ilimitado de la especie humana y que suplica la pervivencia. Acaso las desgastadas montañas, que son el límite sur del paisaje, permanezcan allí para mostrar que siempre han existido y que nada terminará con ellas. "El ciego sol se estrella, contra las duras aristas de las armas, al destierro con doce de los suyos, polvo, sudor y hierro el Cid cabalga". El paisaje está desordenado. La naturaleza es sabia. Ninguna cosa es igual a otra pero todas cumplen su función integradora. Hay un aire perfumado de armonía. Cada elemento es lo que debe ser y cuanto más es él mismo, cuanta mayor es su diferenciación, más grande es a su vez su razón de ser respecto a los demás. Hasta la suave brisa de verano reclama manifestarse y mueve las ramas de los fresnos y robles al mismo tiempo que acaricia sus troncos, que hacen gala de una indiferente pasividad. También las zarzas penetran en el camino en un intento desesperado de alargar los días de agosto hasta que les llegue el momento de ofrecer sus moras al caminante. Pequeños ruidos, olores embriagadores y panorámicas radiantes se mezclan y confunden bajo un cielo que no parece tener principio ni fin, pero que se adivina en su inmensidad azulada simple y perfecto. Los insectos se erigen en guardianes de este mundo apartado y atacan sin contemplaciones cada paso de desvergonzada intrusión en sus dominios. Saben perfectamente que en este decorado su tamaño poco importa. Cada cual interpreta su papel con plena libertad. Hasta los ariscos cardos tienen su lugar reservado porque también ellos conservan algo de grandeza. No puede ser de otra forma. En la variedad de sus elementos el paisaje de Torre Val de San Pedro halla sus rasgos genuinos y en la autenticidad de sus formas plantea sus postulados de supervivencia y belleza. Tierra segoviana, tierra castellana, tierra milenaria. Cómo pedirte explicaciones por tu fisonomía extrañamente montañosa si estabas aquí mucho antes de lo que la imaginación quisiera. Tú, que has visto con total estatismo nacer y morir imperios. Tú, albergue obligado de hombres que sostenían entre las manos un arado o un fusil y que luchaban por un poco de pan o quién sabe si por un pedazo de gloria. El destino de los humanos poco te importa. Tú seguirás aquí, imperturbable, cuando ellos se hayan ido. Acaso demostrarás una vez más que posees la inteligencia y la verdadera medida de todas las cosas. La explicación de la vida no se debe buscar más que dentro de tus límites porque has existido y existirás desde siempre y para siempre y contienes en ti misma la verdad sin necesitar de nada ni de nadie. Cada paisaje diurno encierra su explicación en la esencia de cada elemento que contiene. Y tú, tierra segoviana, te sientes orgullosa por ello. 2. La noche Cae la noche en Torre Val. La oscuridad flota en el ambiente y un tono de solemnidad acude a los campos y lo invade absolutamente todo. Cada cosa queda impregnada de sombra y deseo: el deseo de ser siempre lo que se es a la vista de los demás porque la oscuridad unifica y transforma cualquier bello trazado en un esbozo. Una última franja roja se pierde por el límite oeste y con ella la noche se adueña definitivamente del entorno. La oscuridad se llena de símbolos. Dos cruces altas de piedra, con un sentido religioso, sobresalen en este lugar. Una pequeña, también pétrea, da cuenta más allá de una aventura que terminó en tragedia. Algunas de madera, sin aire de leyenda, transportan sobre sus hombros los cables de alta tensión. Todo es ruido minúsculo. Todo es negrura. Todo es sosiego. El capote celeste se torna de un color indefinido y sobre él comienzan a aparecer puntos luminosos que parecen pedir su oportunidad. Son el punto obligado de referencia. El tiempo tiene aquí otro sentido. Las horas parecen detenerse y pasan muy lentamente, como recreándose. El dios Cronos se une en la noche a la diosa Contemplación para que animales, plantas y personas miren hacia dentro y se vean a sí mismos. Cada momento dicta sus deseos. La noche impone algo de fantasía y muchos enigmas. El paisaje de Torre Val de San Pedro ha cambiado su faz para acceder a ellos. La luna ilumina muy débilmente el perfil de las montañas. Diríase que todo ha perdido su esplendor, su luminosidad, su esencia, pero no es así. Los arbustos, los prados, las casas, los caminos siguen siendo genuinamente ellos. Están en los mismos lugares. Hay que intuirlos. De día, el paisaje se explicaba por la esencia de cada uno de sus elementos. De noche, el paisaje de Torre Val deja de ser un todo, adquiere una nueva significación y se convierte en un elemento más del Universo. Ahora la brisa releva a los insectos y saluda a todos con un mensaje apaciguador. Algo hay en la noche que funde al hombre con su tierra. Algo ronda por ella que nos hace viajar al infinito. Algo tiene en sus entrañas que hace sentirse desamparado al paisaje. Hermano árbol, amiga montaña: ¡abandonad vuestra ubicación siquiera con el pensamiento! ¡Solidarizaos con las brillantes hijas de la noche! Todo paisaje nocturno tiene su explicación oculta en alguna parte. Sólo hay que mirar a las estrellas para conocerla.

CARLOS DE LA CALLE MARTÍN

Nací en Madrid (España) en 1963. Trabajo como periodista desde hace mil quinientos años en Antena 3 Televisión, un canal privado español que también se ve en toda América, incluido Estados Unidos. Soy redactor y a veces editor del programa cultural ‘Casa de América’ y he entrevistado a un buen puñado de escritores de lengua española de ambos lados del charco. Como todo se pega menos la hermosura, he publicado de forma individual un libro de relatos cortos y soy coautor de quince libros colectivos más. En el capítulo de las vanidades, he conseguido más de veinte premios literarios, todos de relato corto, así como varios periodísticos. Pero aunque no me hubiesen dado premios, aunque no me leyesen ni mi mujer ni los amigos más incondicionales, yo seguiría escribiendo porque tengo corazón de escritor: con el paso del tiempo, lo que escribo me parece más real que la realidad misma.

18 marzo 2011

Un Nuevo Renacimiento



Lo caduco está muerto. La crisis del arte, no solo como concepto nos hace concebir una nueva era. Un Nuevo Renacimiento.

Si Europa fue raptada por Zeus transformado en un hermoso Toro, se ha creado una nueva leyenda: Calíope, Terpsícore, o Euterpe, junto a sus hermanas las Musas, como Venus de la concha, han renacido de las cenizas, convertidas en un esbelto Cisne blanco que pasean por los jardines imaginados en la realidad de Andrés Rueda.

La gloria de un Nuevo Renacimiento se muestra en todo su esplendor en la fusión de las artes con esta nueva exposición de Rueda. Un pintor que emociona plasmando en su poesía pictórica esa impresión irrepetible que nos invade el alma a través de la vista

Ya es tiempo. El arte revive fuera de sus marmóreos mausoleos para ofrecerse, como un ronroneo murmulleante en novedosos conceptos que funden lo clásico con su proyección en un Nuevo Renacimiento.

Las viejas formas están muertas.

Fénix ha resurgido de sus cenizas.

Gocemos de este Nuevo Renacimiento


Miguel Ángel Júdez Antón
Periodista y Ex director de RNE en Salamanca




http://www.lauramarquez.es/






COMO UN AMOR QUE ASÍ INVADE

En la hora más callada de la noche
acaricio tu sangre devorando los fantasmas.
Soy el mar, las olas…su resplandor.

Insaciable, se clava el amor
en tu rostro amado y se revela la tierra
en el lugar donde se abren las rosas.

Invade la transparencia del viento
la furia ardiente de tu sueño,
el límite de la piel, los ojos negros,
la sed, y el último suspiro
del amor a la deriva.

Ven, amor mío, ven,
me hundo en tu relieve.

Ignoro la muerte de tu boca.


Mónica López Bordón

http://vivirparacontarlaconpoesia.blogspot.com/

09 marzo 2011

Vestido de primavera



Vestido de primavera 100 x 50
De beso


Despierto, jugando,
Indómito y fiero…

Con dulzor,
de madrugada al despertar,
más soñando…

Vestido de primavera,
con flores abiertas,
de olores regadas…
y dulces colores que abrigan esencias…

De forma de fresa
de melocotón y uva…
roto en paladar
y húmedo como el mar…

No es salado, ni dulce…
Sabe a río, a lago, a océano que recorre
caminos nunca encontrados…

De fuerza como en torrente,
de abrazo entorchado
que corta el aliento, de jugo fresco

De almíbar de naranja
de sábanas almidonadas,
y de éstas tendidas
sobre hierba aún cortada

De ese olor que te embriaga
que marea
que te deja
que te lleva… en espiral
a abismos de volcán…

Allá profundos…
donde sólo encuentro
tu mirada y la mía

Perdida…
Huracanada…


Laura Márquez

10 febrero 2011

Neruda y yo


La timidez es una condición ajena al corazón, una categoría, una dimensión que desemboca en la soledad.

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

De beso en beso 100 x 50


EL AMOR

Qué tienes, qué tenemos,
qué nos pasa?
Ay nuestro amor es una cuerda dura
que nos amarra hiriéndonos
y si queremos
salir de nuestra herida,
separarnos,
nos hace un nuevo nudo y nos condena
a desangrarnos y quemarnos juntos.

Qué tienes? Yo te miro
y no hallo nada en ti sino dos ojos
como todos los ojos, una boca
perdida entre mil bocas que besé, más hermosas,
un cuerpo igual a los que resbalaron
bajo mi cuerpo sin dejar memoria.

Y qué vacía por el mundo ibas
como una jarra de color de trigo
sin aire, sin sonido, sin substancia!
Yo busqué en vano en ti
profundidad para mis brazos
que excavan, sin cesar, bajo la tierra:
bajo tu piel, bajo tus ojos nada,
bajo tu doble pecho levantado
apenas
una corriente de orden cristalino
que no sabe por qué corre cantando.
Por qué, por qué, por qué, amor mío, por qué?






Solo camino 120 x 50



TUS MANOS

Cuando tus manos salen,
y amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca,
de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.

Pablo Neruda

21 enero 2011

La Alhambra que fascinó a Matisse


En diciembre de 1910 el pintor Henri Matisse estuvo en la Alhambra de Granada, también visitó el Sacromonte y asistió, como un turista más, a un tablao flamenco. Desde la pensión donde se hospedaba, el pintor escribió a su mujer Amélie: “La Alhambra es una maravilla. Sentí allí una inmensa emoción”.


EL TROVADOR EL POETA Y EL PINTOR


En una tarde de enero
de frío sin esplendor,
con dos copas de vino,
se reunieron Poeta y Pintor.

Ese domingo de lluvia,
pactaron ellos dos,
el Pintor con su paleta,
y con la pluma el versador.

El Poeta dijo al Pintor…
-Si tú te vas antes,
si antes te vas que yo…
yo escribo unos versos
alusivos a los dos…

El Pintor contesto al Poeta…
- Amigo ¡NO!
Si tú me dejas primero,
si te vas antes que yo…
yo pinto un retrato,
un retrato de los dos.

Al poco marcharon en silencio
el Poeta y el Pintor,
quedaron escritos los versos,
y el retrato del creador,
de dos artistas muy viejos,
amigos eran los dos.

El trovador con su guitarra,
canto los versos pintados,
rasgo las cuerdas templadas
con el pincel del Pintor…

Esta es la historia de un pacto
que estampada está en su esquela,
entre dos amigos colegas…
Maestros fueron los dos.

Ivonne Sánchez Barea
http://www.ivonne-art.com/



11 enero 2011

Florece al atardecer

La exactitud no es verdad.

El que ama, vuela, funciona y se regocija; está libre y nada lo detiene.

Henri Matisse





Florece al atardecer 116x081

(titulo sacado del poema)


POEMA DE AMOR

Me asomo a tus ojos, amor,
repaso las sumas y las restas
mientras se consume en mi boca
el rocío de la mañana.

A veces, por un instante
abarco tu imparable ir y venir.
Brillo desatado, intenso,
envuelto a la media luz
de una deshora.

Y escribo.

Escribo forjando la invasión
de un amor en nuestra piel
y entonces, te digo “te amo”
dejándome llevar, envuelta entre letras,
las letras de tantos poemas inundando
mis manos de ébano
reconocidas en la luz deseada
que mira hacia donde nosotros queramos
y orienta las sílabas.

Llega el tiempo de rosas
y te hablo, amor, elegante,
con íntima garganta y su voz,
esa voz que me hizo tan feliz
contando las estrellas en sus aciertos
coronados por los senderos andados.

Me pierdo, de nuevo amor,
en tu tiempo enfurecido
a deshora, y escribo.

Nazco serena entre el mar y su orilla,
ola desatada en tu beso,
en mi brisa, tanta vida
y acaricio la geografía de tu cuerpo
anclada en el vértice que florece al atardecer
para que me oigas amor,
lucero galopando en tus manos.

Y te amo, amor, te amo…

Mónica López Bordón


http://vivirparacontarlaconpoesia.blogspot.com