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03 marzo 2017

Olor de amarillo



“La monotonía y el vacío pueden abreviar y acelerar vastas extensiones de Tiempo hasta reducirlas a la Nada… El Hastío es, pues, en realidad, una representación enfermiza de la brevedad del Tiempo provocada por la monotonía. Los grandes períodos de Tiempo, cuando su curso es de una monotonía ininterrumpida, llegan a encogerse en una medida que espantaría mortalmente al espíritu. Cuando los días son semejantes entre sí, no constituyen más que un solo día, y con una uniformidad perfecta, la Vida más larga sería vivida como muy breve y pasaría en un momento. La Costumbre e una Somnolencia, o, al menos, un debilitamiento de la Conciencia del tiempo”.


Thomas Mann: “La Montaña Mágica” / “Der Zauberberg”

19 septiembre 2013

Tres pequeñas estaciones


Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
     



                               Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.


¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?

Julio Cortázar

07 junio 2013

Mística primavera





8 DE JUNIO



Mística primavera


Nací el 8 de junio.
Toda la luz se derramó en mi sangre,

pero hace tiempo que no encuentro
ni la luz ni mi sangre.

Pensé que era mejor poner mi vida
muy lejos de las cosas que he querido,
muy lejos de las cosas de este mundo,
muy lejos de tu amor, que ha sido el mundo.

Me fui fuera de ti
para poder volver un día
curado de la bestia que me ocupa.
Pero la bestia se ha hecho grande,
tan grande como puede hacerse un hombre,
y vamos los dos juntos de la mano
camino de la muerte:
                                 ¡si me vieras!,
los ojos que quisiste son agujas
clavadas hacia dentro.

Soy uno de esos hombres que desguaza
las flores con sus botas de jinete.
Consumo polen ácido,
comulgo reno crudo, escupo arcilla.
Me digo con palabras que les lamen
los ojos cancerosas a los ciegos.

Confieso que he bebido cera hirviente

tratando de sellar todas mis puertas.

A veces, si mi bestia se ha dormido,
planeo una manera de escaparme:
me visto un traje nuevo, me anudo una corbata,
mas, vueltos al espejo mis dos ojos,
descubro que me mira un hombre muerto.

Y entonces, inhumano, desterrado,
retorno al colchón sucio de mi siglo
y cumplo un año más lejos de todo.

No he vuelto a escuchar luz.
No he vuelto a besar pulso.
Me alumbran y devoran la garganta
estrellas tan brillantes que son negras.

Mas dejo testimonio de que todas
las noches de mi vida he pronunciado
tu nombre con gemidos animales.
Tan fuerte te he llamado que no existe
frontera entre el aullido y mi persona.

Quizá sólo fui alguien un instante
del 8 de aquel junio de aquel año,
lo mismo que son hombres los que lloran
y dejan de existir los que no aman.

 Antonio Praena

 Premio Nacional de Poesía José Hierro