29 julio 2010

SILENCIOSO A LA ORILLA




LOS LATIDOS JUGARON A SER MONITORES DE PUENTING

La palabra prefirió unas vacaciones en el Klimanjaro,
mientras mi faringe, le encargó a una agencia de viajes
que le diseñara unos días en un clima casi desértico.
Quería huir del mar, ni siquiera él, gabinete de sombras,
hubiera podido soportar un instante más el de la tuya.

Escogí el Sahara para que sus tormentas de arena
le taparan la boca a la extravagancia,
y que el deseo loco de antes de la deserción
quedara escondido entre los tesoros de la jaimas
y no pudieras acusarme de ser la culpable de tu olvido.

Ahora sólo queda poner en venta sus antiguos gestos.
Las muecas de la pena acabaron por desentonar en una casa,
donde se jugaba al escondite con las sonrisas
para hacerle un favor a ese rostro Art Déco
que había dejado de pertenecernos.

Las ganas se hicieron corredores de Formula Uno,
escogieron el intrincado circuito de tus ojos.
Equivocaron la dirección,
la renuncia no estaba acariciando la línea de meta
y bajo sus ruedas quedaron impresos,
como premio póstumo, los despojos de la prisa.

Los latidos jugaron a ser monitores de puenting.
Pero en cada salto, como nadadores sin estilo definido,
fuimos perdiendo poder bajo el abrazo del vértigo.

Y en la hora de ojos muy abiertos,
cuando la eternidad es reclamada por los orates,
la huella roja de tu ausencia
dejó bien escrito en el último vértice:
Sin ti, se me abortó la vida.

Marian Raméntol
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http://www.marianramentol.blogspot.com/
Poema perteneciente al libro "Hay un Area de descanso un poco más abajo de mi vientre". Ediciones Atenas. 2006. Portada realizada por Rosa Buck.

24 julio 2010

Beso Lunar


Beso lunar 120 x 70


Leer en azul

Pasear las orillas del poema
y captar el misterio.
Dejar que te penetre la palabra.
Sentir su voz cercana
expresar jeroglíficos e hipérboles,
extasiada y callada.

Y entre el silencio y la palabra
reconocer una vida superpuesta
y transmutarla como propia.

Puede ser que algunos sentimientos
sobrevivan en páginas abiertas
al mostrar una forma
donde cada derrota es la victoria
de un corazón vestido de turquesa
que elige leer en los circunloquios


Paloma Corrales

http://alcobaparalela.blogspot.com/

13 julio 2010

ALBA - Federico García Lorca


ALBA

Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas!

¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.


Federico García Lorca

29 junio 2010

Dia de vino y rosas




He intuido muchas veces la inspiración, la he sentido como algo necesario que nace desde adentro y empuja por brotar, por ser, por existir. Sin embargo hasta hace muy poco, apenas unos días, no había tenido la oportunidad de ver esa misma inspiración materializada en forma de Musas. Quizá el proceso siempre sea parecido y lo único que ocurre es que no le dedicamos la atención suficiente, pero indudablemente hay “algo” que nos lleva a todos los que intentamos crear allí.

Hace unos días fue mi cumpleaños, decidí pasarlo en la Alhambra sin ninguna razón aparente, sólo para dejarme invadir de su perfume y de su hechizo. Pasé horas disfrutando y dejando vagar la mente, tal era la abstracción que sentía llenándome de lo que me rodeaba que empecé a sentirme cansado, quizá ni siquiera era consciente del tiempo transcurrido, y quizá –también- la sensación de felicidad que se apoderaba de mí sólo se debía a las endorfinas, pero eso es cosa de científicos, yo estoy seguro que cuando uno sea recrea ante un paisaje, más si éste está vivo, empieza a integrarse con él y a tener otra perspectiva.

Me senté en un banco para descansar un poco, no sabía si había caminado cinco minutos o habían pasado horas, y de repente unas mariposas empezaron a revolotear cerca de mí, al principio me pareció natural, no había disonancias, sino todo lo contrario, era el detalle que culminaba la belleza del entorno. La armonía. Como si nada fuese por azar y una mano prodigiosa se hubiese encargado hasta del más mínimo detalle.

Las mariposas parecían cada vez más cercanas, recuerdo que llegué a pensar que querían hacerse mis amigas, al observarlas detenidamente me di cuenta que donde debía estar aquel cuerpo peludo había un minúsculo cuerpo de mujer, me froté los ojos pensando que mi imaginación me estaba jugando alguna de las suyas, y no, no sólo no se iban, me estaban haciendo señas para que las siguiera, habían organizado un baile con una delicada coreografía para que yo entendiera… las seguí distinguiendo sus bracitos por debajo de sus alas, como un extraño caminé hasta donde me quisieron llevar, hasta el centro mismo del lugar donde se pararon para decirme adiós con mucha ternura. Desaparecieron.

Miré a mi alrededor buscándolas, fue inútil, habían desaparecido casi de la misma misteriosa forma que habían llegado.

De repente mis ojos encontraron lo que tal vez estaban buscando, vi una composición perfecta: la armonía entre las rosas, los cipreses, los setos, las plantas, sentí los colores y acaricié las texturas.

Y entonces comprendí que ellas, la Musas del Generalife deseaban que yo plasmara aquel dulce momento del el día de mi cumpleaños. Saqué la cámara y me dispuse a atraparlo para luego en el estudio poder interpretarlo e interiorizarlo, aunque algo me decía que es paisaje ya estaba dentro mí.

Aquella misma noche después de escribir este pequeño suceso, me puse a pintar embriagado con el recuerdo del aroma de las rosas y el perfume del jazmín, desde mi terraza y con una copa de vino.

He aquí el cuadro que ellas me mostraron.

¿Se puede tener mejor regalo de cumpleaños?

11 junio 2010

Desintegrando la huella del amor



En este espeso bosque deambulamos
buscando sin saber que buscamos,
quizás la dulce fruta de tu boca.
el interior de tu esencia, tu alma blanca.

Los rastrojos enmarañan el siniestro
paisaje alcalino y destemplanza en tu talante
surcamos los caminos del sendero
abrazando tu poderoso cuerpo,
mis manos enredadas a ti.

Huyes de mí como paloma emancipada,
clavas en mí una daga cuando me rechazas.
Entre malvas y ortigas, helechos y moras,
descubro en tus labios frambuesas silvestres
que amargan como la genciana.

Te imagino a su lado entregándote,
el no es rechazado, lo devoras y lo llenas
de amor en mi morada, te acuestas
en nuestro lecho, asediada de flores
y capullos muertos.

Volvemos al bosque, lánguida y fría,
no siente mis manos,
aprovecho y te beso, antes de soltarte
cayendo en el hoyo por tu mal trecho.

El tacto de mis dedos siente la humedad
del fango al que otorgo tu cuerpo.
Entre campanillas y flores que adorno
tu manta de viscoso légamo.
No sin antes despedirme con un beso,
te amo, siempre tuyo y siempre mía

MAICA
http://escuchamenelsilencio.blogspot.com