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23 febrero 2013

NARCISO



NARCISO

Hoy ha florecido en mi ventana
un narciso de corola de oro
y tallo de esmeralda.

Se mira los pies 
no por tímida modestia,
sino en sus exacerbadas ansias por hallar
su reflejo en el espejo del agua.
Mas no encuentra lago ni estanque
donde confluyan las líneas
de su corona dorada.

Su corva postura es desconsuelo,
llanto perpetuo ante la ausencia de reverbero.
Nada importa, él inventará su propio universo,
donde será actor de su particular ficción.
franqueará la delicada frontera
que media entre la razón y el primario instinto.

Así yacerá en un imaginario campo
inundado por la terneza de la temprana primavera,
aun cuando el invierno le haya cuajado
las venas de hielo,
así modulará su voz con vegetal eco,
en un acto tan afectado como artificioso.

Hoy, en las estribaciones del inclemente frío,
ha florecido en mi ventana
un narciso coronado de rubio esplendor,
enamorado de la fatua imagen de sí mismo,
que atesora en su corazón para el amor ajeno incapacitado.

Mayte Llera (Dalianegra)



15 marzo 2012

MARRAKECH

Mayte.

MARRAKECH.

Marrakech, doncella de rosada tez,

ceñida tu cintura de murallas

conteniendo el vientre de odalisca

de tu medina por Dédalo pergeñada.

Bajo el casto velo de tu aire diáfano,

alminares como lanzas hiriendo el cielo.

Derretidos los adobes de tu Plaza,

por el fuego impío del astro rey,

-bajo pies de cuentacuentos

y panzas de cobras que airadas danzan-

refulges en el latón espejuelado,

que labra el orfebre diestro

en el manejo del buril y del cincel.

Pudorosa, te ocultas en la intimidad

de ajardinados patios

-riads, oasis de esmeraldina frescura-

allí tintinea la música de unas fuentes

cuyas aguas se remansan en albercas,

arrullando a mariposas y libélulas.

Embalsaman el ambiente con su aroma,

azahares de purísima esencia,

el meloso azúcar del jazmín,

el tomillo, la menta, la hierbabuena,

el almizcle hormonado, penetrante,

el cedro y el sándalo taraceados…

las exóticas especias, que en tus zocos,

se entreveran con gentío abigarrado.

Y más allá de tu ombligo, en el Guéliz,

entre muros azul profundo, abisal,

las entrañas de un vergel verde, feraz,

cromática bengala envuelta en buganvillas y palmeras,

bíblico edén de patrón humano,

de caleidoscópica evocación.

Mayte Llera (Dalianegra).


http://maytedalianegra.blogspot.com