
Como el río
Como el río
que se desliza mansamente
por su cauce,
así nuestra vida
va marcando surcos
a medida que avanzamos.
Vida vivida
de claros y oscuros.
Veredas de inmensos
y maravillosos colores
donde el alma se solaza,
y donde podemos alcanzar
el cielo con las manos.
Sueños en azules
y dorados,
donde nos sumergimos
en cálidas aguas
y unidos en un gran abrazo
renacemos
con un grito de esperanza,
donde todos nuestros deseos
nos han sido regalados.
O como en el jardín del Edén
donde las lágrimas fueron derramadas
por castigo divino,
y como sauces nos acercamos
al cauce de los ríos
para saciar nuestra sed milenaria.
Aguas mansas y dulces
y otras…
turbulentas y amargas.
Así es el ciclo de la vida.
Navegar nuestro propio cauce
hasta llegar a las aguas saladas
de un placido mar
que nos acogerá dulcemente
en su eterno regazo,
siempre,
entre azules y dorados.
Isabel Miralles