05 noviembre 2010

Dos Escritores y un Pintor

Desvaidos reflejos 100 x 90


Callaos, mientras se cruzan los sueños.
Veréis como todo anda,
nada queda vacío;
veréis un niño sin vestiduras,
bebiendo en la altura de las fuentes;
veréis la evidencia en la nada
y, sin embargo, todo resurge
en la antorcha de la alegría;
veréis el alba clavada en la luz,
enredada en la tierra,
desbordando una paz imborrable
como presente sin palpitación;
veréis el camino de las calles
en las raíces del tiempo;
veréis un paisaje secreto
de un momento no vivido
y encontraréis una mano verde
de recuerdos que os acompaña.
Imaginaos que la verdad existe,
que el tiempo es ese momento
en que se detiene vuestro destino,
que ese momento no es un recuerdo
de otro recuerdo del ayer,
que el recorrido de un día
no vale para el siguiente.
Entonces, comprenderéis que todo es inútil,
que la lucha no acaba mientras se vive.

Pedro López Ávila

http://pedrolopezavila.blogspot.com/



Una flor de agua cae 81 x 65


Andrés Rueda: la visión como relato

Visitamos la Galería de Arte de La Zubia. Hay dentro un cuidadoso ejemplo de respeto por el arte y por el visitante. Nada distorsiona en su cuidada instalación la mirada del público a la muestra pictórica, nada inquieta más que lo que se adivina tras la densa mirada que incita a esa pintura. Andrés Rueda expone su obra.

El visitante se encuentra de pronto convocado a ver la realidad con arreglo a un conjunto de condiciones insólitas. El mundo que sostiene nuestra vida se compone de insinuaciones efímeras, que a veces solo duran pocos segundos, para perderse luego en la memoria, o quizá para precipitarse entre la niebla y el olvido. El tiempo parece apaciguarse en torno a la muestra.

Asistimos al instante en el que la visión se hace evocación y laberinto de espejos que nos proyectan hacia puntos de vista y a modos de ver y percibir con los que no habíamos contado. Es el momento en que son conjuradas las leyes de la forma y del cromatismo que nos permiten acercarnos a la identificación de los espacios y de las escenas cotidianas.

El tiempo y el mundo parecen haber detenido su aliento. Aspiran a ese sosiego con que se inicia el presente, reclaman voz para esos parajes que no se resignan a la indiferencia y condensan en sí mismos las preguntas más sutiles y las respuestas más sencillas.
El agua y la luz se vinculan en un temblor de recental que se resiste a ser abandonado en el páramo. El oleaje acaba de expulsarnos como si fuéramos viejos navegantes que confiaron en sus fuerzas con desmedida arrogancia, y hubiéramos ya comenzado un vagar sin huellas en la arena, sin viento sobre el rostro.

Pero esa luz que se disuelve entre lo umbrío nos afirma frente a la soledad, da forma reconocible a nuestra perplejidad, ahuyenta esos ocupantes furtivos que inquietan nuestros sueños.

Andrés Rueda se asoma al mundo para ofrecerlo, con esa lentitud con la que nuestro idioma, el viejo y nítido castellano que él aprendió en su infancia, ha creado esa palabra. Viene del otro lado, ha subido el collado que se ve a la espalda de nuestro mundo rutinario y aparece desde lo alto de un vivir errante, quizá a iluminar con genial humildad de caminante avezado nuestra perplejidad.

Manuel Díaz Castillo
Catedrático de Literatura Española

6 comentarios:

Paco Sales dijo...

Que maravilla de cuadros, un espectáculo para la vista, el primero tiene unos colores y una textura preciosos, unas grandes obras. Un abrzo amigo Andrés

Elsa Tenca Mariani dijo...

ANDRÉS: Me fascina toda la presentación de este trabajo tan cuidado!
"iluminas nuestra perplejidad..."

Un abrazo y felicitaciones:

www.po-etica2010.blogspot.com

Carmela dijo...

Que preciosidad de cuadros. Tienes un arte especial en dejarnos enganchados.
Enhorabuena.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me han dejado sin aliento los dos cuadros. Realmente hermosos. Siempre te digo lo mismo, pero es que siempre encuentro la belleza en tu pintura, una belleza que me llena y me impregna de la mejor visión del mundo.

Hermoso también el poema que acompaña y acertadas las palabras sobre tu pintura.

Un fortísimo abrazo.

L.N.J. dijo...

Pedro, hay que asimilar muchas cosas para entender esa lucha. Hablas de recuerdos, del destino, esas raíces y esas verdades...; no sé si la inutilidad acabará el último día de nuestras vidas. Muchos dicen que sí.
Al menos, podemos expresarlo, como tú lo haces.

* * *

Preciosa dedicatoria Andrés, Manuel visita la galería y todo lo que ve en ti, como tesorero de tu arte y con ese pragmatismo, tan elegante.
"Del otro lado", una perspectiva muy buena para definir a un artista.

Estarás contento que lleguen así a tu obra, no es para menos.

Saludos y mucha suerte.

Maria Rey dijo...

Hola Andrés, te sigo aquí también. La verdad es que todas tus obras son espectaculares. Un cordial saludo.